Villa perteneciente al ayuntamiento de Monzón de Campos desde 1973. Tiene unos 38 habitantes.
El Becerro de los Beneficios de la Catedral de Palencia (1345) nombra Villa Ximena con su iglesia de Santa Olalla. La misma grafía se encuentra en el Becerro de las Behetrías.
Procede del nombre medieval Xemena 'Jimena' y equivale a villa de su poseedora o fundadora Doña Jimena.
El significado es "VILLA DE DOÑA JIMENA".
Se sabe, según documentos antiguos conservados en distintas pero escasas enciclopedias, que en 1917 contaba Villajimena con 212 habitantes pero tres años después, en 1920 el número descendía a 198, esto resulta extraño dados los avances y mejoras que se sucedían pero tiene una explicación lógica: En esos tiempos, los ayuntamientos decididos a hacer carreteras que unieran los distintos pueblos, contrataban a gente que se asentaban en los pueblos donde había que trabajar y estaban el tiempo que se tardara en hacer una carretera, esto podía durar años pero puesto que no dejaba de ser un trabajo temporal, no se inscribían en los censos, así pues, podía haber muchos más habitantes de los que se tiene información. En 1932 cuentan con 150 habitantes.

 

De este poblado los datos más antiguos que hemos podido encontrar en los archivos municipales son del año 1550. Era señor de la Villa D. Pedro García, obispo de Palencia, que tenía un monte que aún se llama del Obispo, hacía 73 obradas y 4 cuartas. A este obispo le sucedió el señorío D. Fernando y Miguel de Prado y de estos a sus hermanos, Antonio y Miguel del Prado que fundaron la capilla de la casa de Prado, como costa por un Cáliz de plata con escudo y águila mocéfala y letra "Ecce Jesús" y un letrero que dice: "D. Miguel y Fernando del Prado fundaron la capilla de la casa Prado y lo vincularon en 1637".
Del Obispo pasó el señorío a D. Juan Delgado Ferrer y Cardona encargado del consejo de hacienda y secretario de guerra en 1583, este era catalán por lo que se supone que su esposa debía ser familia del Obispo.
Los señores de Ferrer hicieron la Ermita de Montserrat en 1593, con su palacio enfrente de la puerta principal, con su ventana, para desde allí, su palacio, oír misa. Dicho palacio era llamado del Conde Hormachuelas.
En 1889 era señor el Conde de Hormachuelas, vecino de Córdoba al que nombraba alcalde y alguacil de los presupuestos y por esta regalía cobraba seis gallinas y treinta y dos maravedíes. Tenía además un monte (Monte el Rey) de 288 cuartas y 27 fincas, 103 matas y una casa, más el Palacio Prado (De la Ermita) que es del mismo estilo que la Ermita, véase su puerta principal. (Actualmente no existe, y su lugar ha sido ocupado por una panera).
Como había dos señores está claro que la Ermita y el Palacio son de D. Juan Delgado Ferrer y Cardona.
Pero hay cosas que no se explican como, porqué en la peana de Montserrat hay un Obispo sosteniendo a un personaje que hace la oración, estos podían ser el Obispo de Palencia, Fernando y Miguel del Prado sosteniendo a su hermano, señor de la Villa.
Dicha Ermita la bendijo el Doctor Quesada, Obispo de Palencia, y la imagen pequeña estaba en el Palacio.
En 1574 tenía la población el nombre de Villa y su Alcalde el título de Muy Magnífico Señor.
Existían aún el Rollo y la Horca (Rollo: Columna de piedra que antiguamente era insignia de jurisdicción y que en muchos casos servía de picota, la cual, era un rollo o columna donde se exponían los reos o las cabezas de los justiciados (sin suplicio)).
El Rollo y la Horca cuyos nombres hoy se conservan, se usan en los mismos términos.
La Cofradía de la Pura se fundió con la de Montserrat, y en 1722 acuerdan arreglar la Ermita de Montserrat.

 

El Altar de la Pura y Pura policromada que está en el Palacio Episcopal se compraron en 1794, costaron 3000 reales y el Calvariode en piedra, 468 reales y 8 maravedíes.
Existe la calle del Arco, en la cual, al final de la calle había una fuente con su arco y tres banzos para bajar a coger agua, que en su lugar el pueblo dejó edificar una casa.
El único altar de mérito en la Iglesia, es el Rosario, con una pintura notable, hecho en 1579 por Nicolás de Olanda, Miguel Rodríguez y Baltasar Hernández y pintado por Luis Aguirre.
También en la Iglesia se encuentra una Cruz, una Corona y un Cáliz, obra de Ponce de Palencia en 1607. Otra Cruz de cobre bizantina, está en el Palacio Episcopal.
Existían dos Cofradías, la de las Ánimas y Vera Cruz con su buen reglamento, las dos de antes del año 1594.
La Cofradía de la Pura la fundó Pedro Cenios, cuyo apellido no está muy claro en 1580.
La Iglesia cobraba de censo contra Agustín Delgado o sobre sus casas, cuarenta y nueve mil maravedíes.
En 1598 el Doctor Quesada excomulgó a la villa por no pagar las rentas.
En 1773 por petición del monarca al Papa, se reducen los lugares de asilo seguro contra malhechores, y el Obispo Juan Manuel señala como uno de los pocos el templo de Villajimena.
La casa del Doctor Cristóbal Lucas de la Cámara Juez de apelaciones, era la que está al salir a la calle del Arco, tiene un arco de piedra encima de su puerta de madera.

 

En el año 1909 la de hoy dehesa de la Granjilla, de unas 200 hectáreas (800 obradas), perteneció a los Canónigos de Ampudia, no se sabe si al Estado, D. Rafael Manteca Santander. Esta dehesa fue heredada la mitad por Gregoria García y Mariano Id. y la otra mitad por Benito García. Más tarde la primera mitad la compró D. Isaac Manrique y en 1909 la heredó su hijo Santiago Manrique. La otra mitad la heredó Antonio Soltero y Félix Cossio, vecino de Palencia.

 

Rodrigo Díaz de Vivar (El Cid Campeador) se casó con Ximena Díaz, biznieta de Alfonso V de León e hija del Conde de Oviedo.
El Cid tenía varias posesiones en Palencia, una de ellas, el solar de San Lázaro llamado el Solar del Cid, y otra en Villajimena conservándose el nombre aún de Eras de Vivar. Estas posesiones las cedió a su esposa Ximena. Antes de esto la Villa ya existía con un nombre distinto, que no se sabe nada de él.
Al volver el Cid de la visita de Santiago de Compostela, cedió las posesiones para fundar hospitales, mandó a su esposa que ya que tenía obreros fundar un hospital en lo que hoy es la casa de la Villa, que como los demás los dejaba a cargo de alguna Cofradía. Consta que en 1594 estaba a cargo de la Cofradía de la Purísima.

 

Como todos los pueblos este sufrió también épocas de pestes que provocaron muchos daños tanto agrícolas como personales, aunque lo curioso es que cuando alguien moría se hacía el velatorio, normalmente en la Iglesia y era allí donde se celebraba el funeral antes de ser llevado al cementerio, después, una vez enterrado el difunto, para evitar contagios, se la daba a la Iglesia una mano de yeso con el fin de destruir así los virus. Por lo tanto no es de extrañar que actualmente al querer reformar la Iglesia, se hayan encontrado paredes muy gruesas con manos y manos de yeso.